martes, 24 de mayo de 2011

Odio su sonrisa.

Otra vez me ha sonreído y otra vez he sentido que se me salía el corazón del pecho. Como vuelva a hacer lo que acaba de hacer ahora, juro que me muero. ¡Oh, no! Lo hizo. Sí, de nuevo la comisura derecha de sus labios se elevó en un gesto pícaro. Madre mía, cada día es peor...

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Un rayo de sol :)